jueves, julio 15, 2004

Fábricas recuperadas: transformar la quiebra en un espacio de oportunidades

por Carla Tous, Rodrigo Zandueta, Luciana Aon y Ma. Soledad Vampa
Investigación final: Metodología de la Investigación Social (2003)

Creemos que frente a la situación que atraviesa la Argentina es necesario que los investigadores sociales colaboremos desde nuestras disciplinas con nuestros saberes especializados aportando proyectos y marcos de solución para enfrentar a la pobreza, la exclusión, el aislamiento, la humillación, la muerte, el hambre, la desocupación y prestar, así, un servicio a la sociedad en que vivimos, que nos da la posibilidad a los estudiantes de las universidades públicas de realizar nuestros estudios de grado a través del pago de sus impuestos.

Antecedentes del problema
A partir de la lectura del artículo de la socióloga Alcira Argumedo: “el papel de las empresas sociales” (Anexo 1) y después de una larga búsqueda y discusión sobre posibles temas de investigación, nos propusimos indagar sobre empresas recuperadas por sus trabajadores como un camino posible y necesario para “revertir en un plazo relativamente corto el drama de la desocupación” (Alcira Argumedo, “El papel de las empresas sociales”, Página/12, 13 de agosto de 2003) . Así no sólo se conservan los puestos de trabajo en las fábricas en quiebra, evitando que miles de familias caigan en la marginación social y el hambre, sino que se dignifica al obrero-hombre dándole la posibilidad de vivir de su trabajo y no de $150 (que nunca alcanzan) como parte del “plan jefas y jefes de hogar desocupados” que no los reintegra al sistema. “Pero además multiplicaría la economía, el consumo, los impuestos, etcétera, y generaría mayor competitividad para la economía en su conjunto” tal como afirman Eduardo Murúa y José Abelli del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas.
Dentro del marco de las empresas sociales, lo que nos planteamos es investigar las relaciones sociales que se establecen en estas organizaciones. En este sentido caímos en el error de excluir a las cooperativas pensando que sus relaciones eran verticalistas, donde las decisiones eran tomadas por el cuerpo dirigente, y sin consultar a los trabajadores; es decir, que reproducían las relaciones laborales producto del sistema capitalista. En la segunda entrega parcial de nuestro trabajo expusimos: “En La Plata hay algunas cooperativas de trabajo pero no las consideramos empresas sociales ya que se manejan de manera jerárquica y por eso no se crean los lazos sociales que intentamos demostrar, son la base de estas empresas”.
Por otra parte, en un principio habíamos desestimado la importancia del trabajo de campo, ya que pensábamos que podríamos llevar a cabo el trabajo sin necesidad de investigar alguna empresa en particular, y solo a través de artículos periodísticos.
Sin embargo, al avanzar en la investigación nos dimos cuenta que necesitábamos una unidad de análisis específica para poder contrastar la teoría con la realidad, y así demostrar la practica concreta del trabajo en las empresas recuperadas. Por lo tanto elegimos la gráfica Campichuelo Ltda. que resultó ser una cooperativa.
Gracias al trabajo de campo pudimos comprobar que las cooperativas (desde su estatuto) cumplen muchas de las condiciones de la organización de las empresas sociales. De esta manera rompimos con los prejuicios que inicialmente nos invadieron.

Supuestos + Problema
Decidimos delimitar nuestro objeto de estudio al análisis de las empresas recuperadas como lugares donde se democratizan los lazos sociales y los vínculos laborales, a la vez que se crea un sentimiento de pertenencia que permite reproducir y valorizar la cultura del trabajo. Así, al ser parte constitutiva de la empresa, al “trabajar para uno mismo”, los obreros realizan su labor a conciencia porque cualquier cambio en la producción influye directamente en su remuneración.
A pesar de un período de profunda crisis, al borde de la pérdida de todos los puestos de trabajo, la fábrica puede recuperarse, salir al mercado a competir (con capacidad para enfrentarlo y ganar espacios), y a la vez mantener relaciones distintas a las del sistema capitalista típico de las empresas privadas, permitiéndole a sus obreros “decidir qué y para quién se producirá, salvaguardar o aumentar el empleo, definir la naturaleza sobre quién obtiene qué, donde y cuándo, establecer prioridades sobre lo que es producido, combinar la producción social y la apropiación social de los beneficios, crear solidaridad de clase en la fábrica, a nivel sectorial o nacional y democratizar las relaciones sociales” (James Petras y Henry Velt Meyer (traducido del sitio de Internet rebelión.org por Gabriela García Cedro), “Perspectivas históricas”, en la revista En Marcha, nº 29, año V, diciembre de 2002).
Creemos que las empresas sociales pueden lograr una buena rentabilidad y una responsabilidad distinta con el trabajo, generada por la repartición equitativa de la ganancia. Un sentimiento de la empresa como algo propio, en la que la mayor producción me beneficia, como así también el desperdicio no perjudica a un patrón, sino a mí mismo y a mis compañeros. A su vez, estas industrias permiten mantener relaciones democráticas entre los obreros por lo que cada uno puede tomar las decisiones y tener mayor incidencia en el rumbo general que en las fábricas tradicionales.
Hay que tener en cuenta que este movimiento es indisociable de su contexto, lo que lo convierte en una estrategia de corta o mediano plazo que permite crear fuentes legítimas de trabajo y un sensible aumento de los ingresos que lograría revertir en un plazo relativamente corto el drama de la desocupación.
A partir de todas estas ideas, nos planteamos el siguiente problema:
• ¿Cuáles son las características que hacen de una fábrica recuperada un modelo de empresa social?
• ¿En qué radica la importancia de este tipo de organización en una empresa?
• ¿Que instancias de organización/ comunicación permiten que estas empresas logren mantenerse en el tiempo?

Marco teórico
Nos proponemos investigar las fábricas recuperadas a partir del concepto de empresas sociales que plantea la socióloga Alcira Argumedo. Este está basado en un desplazamiento de las tradicionales formas verticalistas y segmentadas de trabajo hacia una organización horizontal que revaloriza “la creatividad del pensamiento creativo y los valores solidarios entre trabajadores, técnicos, ingenieros y aún entre los futuros trabajadores”(Alcira Argumedo, para página/12).
Una “Empresa Social” es “una articulación entre cabezas empresarias quebradas, sectores sociales desocupados con distintos saberes ya poyo técnico de las universidades” que permiten “recuperar legítimamente los niveles de ocupación. Un modelo donde el empresario no participe en forma tradicional, sino como uno más cumpliendo funcione en todo un área de provisión para el mercado interno” (Entrevista de W. Uranga y N. Aruguette a Alcira Argumedo, “Se está cuestionando una forma de democracia”, Página /12, 21/02/02).
Este cambio es importante “por el hecho de que los obreros muestran la responsabilidad de poner la empresa en funcionamiento, invertir y tener la disciplina de trabajo mientras organizan un nuevo sistema asambleísta, para tomar las decisiones estratégicas”. Además hay que tener en cuenta que como se suman las personas calificadas de la universidad; “uno puede ver que la empresa es una empresa social en doble sentido, porque junto con los obreros, ingenieros, diseñadores y otros sectores se pone la empresa a trabajar, y que la empresa también forma parte de la comunidad, dando solidaridad a otros sectores, impactando sobre la vida cívica” (James Petras, entrevista Realizada por Pablo Scatizza para www.lafogata.org).
Este impacto es visible en la maximización de los insumos comprados localmente, y esos gastos generan más trabajos y así estos ingresos vienen a estimular el resto de la economía, cuando las ganancias de las empresas privadas, en su gran mayoría, no se vuelven a reinvertir en los pueblos donde funcionan.
Hay que tener en cuenta que esta nueva perspectiva incluye también el campo de lo comunicacional, al intentar evitar que la desproporción de agentes transmisores y receptores aumente, atrofiando la bilateralidad de la auténtica intercomunicación; que anteriormente quedaba reducida a una relación unilateral entre un patrón o jefe dueño de la empresa y un conjunto de obreros o trabajadores indiferenciados, que actuaban como receptores pasivos.
Estas nuevas formas de interacción, tanto hacia adentro como hacia el exterior de las empresas sociales, definirían a la auténtica comunicación, aquella que se asienta en un esquema de relaciones simétricas en paridad de condiciones entre emisores y receptores dando lugar al diálogo, como mutua voluntad de entenderse (Pasquali A., “Teoría de la comunicación: las implicaciones sociológicas en la información y cultura de masas”).
En nuestro universo de empresas sociales, decidimos incluir tanto a las fábricas con control obrero, como a las cooperativas que aspiran a una mayor democratización y horizontalidad en las decisiones.
Los trabajadores que integran estas empresas, ante la conciencia de que debido a la precarización generalizada son desocupados en potencia al organizarse “poseen una visión libertaria del mundo social, comparten el rechazo de las formas autoritarias de gestión y la voluntad de buscar una nueva manera de hacer política. Para lograr alguna unificación provisional, es necesario dejar de lado las tentaciones hegemónicas que muchos movimientos sociales heredaron de la época pasada. Es necesario exorcizar las tentaciones autoritarias para inventar formas colectivas de organización que permitan acumular vigor político sin caer en querellas y disputas intestinas” .
De lo contrario, la relación que se establece no comunica, sino que enmudece, coacciona, aliena, masifica a favor del sujeto activo o agente transmisor por medio del dirigismo cultural, llevando a una sutil tecnificación del hombre .
Así, “la primera conquista del movimiento es el movimiento mismo. Constituye el bosquejo de una organización colectiva y el inicio de una serie de cambios fundamentales: desde el aislamiento, el resentimiento individual a la movilización colectiva, desde la pasividad, el silencio, a tomar la palabra” (Pierre Bourdieu, pensamiento y acción, cap. 8, edit. Libros del zorzal). Ese es el valor principal de las fábricas recuperadas ya que en un país con alta tasa de desocupación como Argentina, constituye un pequeño triunfo el hecho de ganarle al patrón, resistir al Estado, poner la empresa a funcionar y pagarle a los obreros.
La experiencia desarrollada produce otra forma de habitar el espacio, de distribuir tareas y de articular las necesidades vinculadas a la búsqueda de mercados, proveedores y el pago de deudas, junto a la construcción de lazos con la comunidad de solidaridades. Esta polivalencia de los trabajadores, la des- jerarquización de las tareas y hasta el elemento afectivo que se pone en juego no están impulsados por el mando directo del capital, sino que se desarrolla en paralelo con el despliegue de un territorio -esfera de debate y toma de decisiones- público (Verónica Gago, “Fábricas recuperadas ¿una política?”).
Todas estas características, quedan expresadas en los objetivos que se plantea el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), entre los que figuran (www.mner.org.ar) :
1. La modificación de la Ley de Quiebras, con el fin de que el trabajo
sea considerado un Bien Social, toda unidad productiva que cierra debe ser puesta en manos de sus trabajadores.
2. El MNER debe desarrollar estrategias de integración vertical y
horizontal potenciándose entre si, produciendo y apropiándose de los excedentes generados conformando cadenas altamente competitivas, incorporando tecnología moderna y adecuada con capacitación en la gestión.
3. Los recursos que general el MNER deben volver al MNER,
posibilitando la creación de una sociedad de garantías reciprocas integrada por las empresas del movimiento, cooperativas, mutuales, el estado y bancos oficiales que quieran asociarse al emprendimiento.
4. Solicitar apoyo de los organismos de investigación, a las universidades y
a los especialistas para definir con el mayor nivel de rigor científico los indicadores de eficiencia acordes a las actividades que desarrollan las empresas del MNER.
5. Constituir redes de consumidores, usuarios y pequeños comerciantes solidariamente organizados para defender sus derechos y promover pautas que favorezcan el consumo de bienes de producción nacional como forma de garantizar las fuentes de trabajo y como lucha contra el desempleo.
6. Dado el panorama actual del Sistema Provisional por las políticas implementadas por los sucesivos gobiernos que han llevado al sistema de reparto a una situación de colapso y a una dudosa perspectiva para los futuros jubilados, estamos estudiando variantes como una Caja Compensatoria o un sistema solidario que garantice una jubilación digna para los compañeros .
Por otro lado, para hablar de empresas recuperadas es necesario tener en cuenta el contexto que las hizo necesarias: el neoliberalismo contiene dos fenómenos íntimamente relacionados “el consumo desenfrenado de unos y la miseria de otros que no sólo son concomitantes, sino interdependientes: el enriquecimiento de unos se halla en relación directa con la decadencia de los demás. En efecto, el desempleo en masa, sigue siendo el arma más eficaz para imponer el estancamiento o la baja de salarios, la intensificación del trabajo, la degradación de las condiciones laborales, la precarización, la flexibilidad, la introducción de nuevas formas de dominación y el desmantelamiento de las protecciones anteriores” .
En este sentido, “Argentina vive una dura crisis producida por el modelo neoliberal. Este impulsó políticas en las que predominó la inversión financiero-especulativa en detrimento de la inversión productiva. Esta cayó de manera estrepitosa y produjo, por las masivas importaciones, una profunda destrucción del aparato productivo nacional (…) A causa de esto, descendieron las condiciones de vida de la población; y por las medidas de librecambio, cientos de fábricas cerraron sus puertas” (Tec. Juan Domingo Montiel (especial para Noticias); “Apuntes sobre empresas recuperadas por los trabajadores en la argentina”; 6/15/2003). La caída del empleo industrial y del empleo asalariado lleva a la individualización que produce la pérdida de centralidad y protagonismo de las grandes clases y sectores sociales tradicionales. Sin embargo los viejos modelos no son reemplazados por nuevas identidades colectivas sino que por el contrario se imposibilita la creación de algún tipo de experiencia económica laboral compartida, creándose así un desvanecimiento de la identidad social y cultural, a la vez que se va perdiendo la capacidad de lucha para defender los propios intereses. Es la marginación definitiva de un sector de la sociedad que por el circulo vicioso progresivo insuperable en el que se encuentra la Argentina, se encuentra imposibilitada de volver a ingresar a la sociedad como partícipe de tal .
Luego de la implosión de diciembre de 2001, se produjeron movimientos sociales que son la clave para la Argentina de hoy, en busca de la organización popular para superar la pobreza y el desempleo. Si bien antes ya había fábricas tomadas, fue el cambio de conciencia en la sociedad lo que produjo el paso de la pasividad a la movilización. En un principio cuando las empresas corrían peligro de ser rematadas, o entraban en quiebra, o ante el endeudamiento eran abandonadas por sus dueños, los obreros se juntaron para resistir el remate, organizándose en cooperativas para seguir produciendo y así preservar la fuente de trabajo.
“Es muy interesante ver como en respuesta se van generando zonas de solidaridad y se construyen proyectos comunes con otros sectores: asambleas barriales, desocupados, estudiantes, organizaciones sociales, etc. Tenemos que tener en cuenta que esto no es un proceso central en lo económico, en la medida que no se ocupan empresas con mayor importancia productiva; pero sí es central en el sentido que indica a los trabajadores un camino posible a seguir cuando la patronal decide dejarlos en la calle. Los trabajadores se van dando cuenta de la potencialidad que puede tener la autogestión de las empresas, ya que les da el poder de tomar decisiones sobre qué y para qué se producirá, salvaguardar y/o aumentar el empleo, democratizar las relaciones sociales de producción, etc” (en Alfredo Raúl Pucciarelli “¿crisis o decadencia? hipótesis sobre el significado de algunas transformaciones recientes de la sociedad argentina”). Una vez logrado el primer objetivo, asegurar la fuente de trabajo, el espectro de desafíos a futuro se amplía para abarcar aspectos colectivos que atraviesan la trama social, porque este contacto con la sociedad es un eje constitutivo de la empresa social.

Objetivos
Nuestra intención es mostrar a través de un caso, la doble importancia de las empresas sociales: Por un lado, permite una buena rentabilidad, y una responsabilidad distinta con el trabajo generada por la repartición equitativa de la ganancia, un sentimiento de la empresa como algo propio, en la que la mayor producción me beneficia, como así también el desperdicio no perjudica a un patrón, sino a mí mismo y a mis compañeros. A su vez, estas industrias permiten mantener relaciones democráticas entre los obreros por lo que cada uno puede tomar las decisiones y tener mayor incidencia en el rumbo general que en las fábricas tradicionales.
Así, nuestro objetivo principal es:
• Dar cuenta de las relaciones sociales que se establecen en estas empresas.
De éste se desprenden los siguientes objetivos conexos:
• Explorar las cualidades que caracterizan a las empresas sociales:
- Horizontalidad en la toma de decisiones.
- Remuneración equitativa de acuerdo a las ganancias
- Integración en la comunidad
- Solidaridad
- Sentimiento de pertenencia
- Etc.
• Demostrar que algunas cooperativas comparten estas características y modalidades de trabajo de las empresas sociales
• Observar a través de un caso particular qué circunstancias permiten la permanencia en el tiempo de estas organizaciones.


Metodologías
Por los objetivos antes descriptos es que creímos más adecuado trabajar con técnicas del tipo cualitativo. Es decir, utilizando en la recolección de información entrevistas en profundidad, tanto individuales como colectivas, y charlas de grupo. Sin embargo, las mismas no fueron grabadas para no perder la espontaneidad con que los trabajadores relataban su experiencia cotidiana. Esto fue una decisión del grupo de investigación luego de la entrevista realizada de manera formal al actual presidente de la Cooperativa, Alfredo Aníbal Rodriguez. En esa situación se pudo observar cómo cambiaba el tono, los términos, la forma de referirse y explicar el funcionamiento del taller al encender el reporter.
Por otro lado, se trabajó en profundidad con distintos materiales periodísticos de la prensa, extraídos de medios de comunicación nacionales y algunos sitios de Internet alternativos. La confrontación de esa información sirvió para definir nuestro objeto de estudio y para poner en relación distintas teorías que darían el marco teórico-conceptual a esta investigación.
También mantuvimos charlas con estudiantes que asistieron a la lucha de las obreras de Brukman y que realizaron trabajos similares.
En el anexo se puede observar la primer entrevista, realizada al presidente de la empresa; también está la ovbservación no participante, primera instancia de aproximación.

Conclusiones

La fábrica recuperada demuestra que las empresas que terminan con la quiebra, mal gerenciadas desde la forma tradicional del capitalismo, pueden ser reflotadas por los mismos trabajadores que la llevan adelante de manera exitosa.
Pero no es sólo esto lo que permite que estas empresas ingresen a la categoría de Empresas Sociales, sino que esta nueva organización constituye un cambio que “incide directamente sobre el sistema institucionalizado de relaciones laborales” , al proporcionar a los trabajadores la posibilidad de una nueva relación tanto con el trabajo como con la sociedad, definiéndose nuevamente como grupo social participativo de ella.
Existe una nueva conciencia del trabajo generada a partir del sentimiento de pertenencia que se crea al intervenir activamente en todas las actividades que competen a la organización de una empresa.
Tomando el caso de Campichuelo se observa cómo los distintos aspectos que hacen a la horizontalidad alimentan ese sentimiento de lo propio, pero no en un sentido individualista sino de lo propio construido a partir del trabajo en conjunto de todos los integrantes de la cooperativa.
Todos los socios de la fábrica están representados por un consejo de administración que involucra a más de un cuarto de los trabajadores, que a su vez cumplen sus respectivas funciones en el taller, salvo los cargos de presidente, gerente y tesorero que realizan exclusivamente administrativas.
Aunque el estatuto de las cooperativas establece que el consejo debe ser de cinco personas, ellos lo aumentaron para hacerlo más democrático: de cuarenta socios, once forman parte de este consejo, y lo único que los diferencia entre sí es el nombre del cargo y una leve diferencia por responsabilidad jerárquica en la remuneración. Este último beneficio también lo reciben quienes se especializan en el manejo de las máquinas Offset.
Sin embargo, esta diferenciación no hace a la distribución menos equitativa en el tiempo, ya que los cargos administrativos rotan como máximo cada cuatro años, sin la posibilidad de ser reelectos, permitiendo que el plus por cargo beneficie en algún momento a los distintos socios por igual. Teniendo en cuenta que la cooperativa fue recuperada hace once años, todos sus socios ya han desempeñado alguna de estas tareas.
Ellos mismos destacan la diferencia que todo esto implica en relación con el actual sistema capitalista de producción, y afirman que: “la mentalidad de un cooperativista es distinta a la cabeza de un patrón, las ganancias se reparten igual, la plata de uno es de todos”. Son conscientes de que estas relaciones son las que nutren a la cooperativa y hacen posible la lucha que llevan adelante por un mismo objetivo: “recuperar y sostener su fuente de trabajo”.
Otro punto a destacar en cuanto a las decisiones es la forma en que estas son tomadas. Cada quince días se realizan asambleas ordinarias entre turnos, con el objetivo de dar un informe económico y del rumbo actual de la fábrica. Además de estas asambleas, la cooperativa realiza otras de índole extraordinarias cada vez que es necesario realizar inversiones que superen el presupuesto establecido, o tomar decisiones que involucren al conjunto. Cualquier idea que alguno de los socios quiera proponer, debe ser expuesta en las reuniones de turno para luego ser debatida en conjunto.
Por todo lo dicho se crea un sentimiento de solidaridad entre los miembros de la cooperativa, que queda reforzado con distintas acciones. Entre ellas se encuentran: el tener en cuenta a familiares de los socios en caso de que haya vacantes laborales, o auxiliar a los integrantes que lo necesiten, otorgándoles para que vendan, talonarios realizados con los retazos de las resmas de papel utilizadas.
A pesar de que todas estas características incluyen a esta cooperativa en la categoría de empresas sociales, a nuestro entender, todavía no han cubierto la relación con el resto de la comunidad de manera satisfactoria. Esta interacción sociedad- fábrica (y viceversa) es para Argumedo una de las características esenciales de este tipo de organizaciones y en el caso de Campichuelo no hay una intención explícita de relacionarse con el exterior de una manera más participativa y activa, fuera de algunos emprendimientos como colaborar con recortes de papel en algunos jardines de infantes del barrio y hacer precios especiales a las cooperadoras de los colegios.
Por otra parte, Campichuelo tampoco cumple con la integración de personas calificadas de la universidad como postula James Petras, aunque actualmente tienen dos pasantes enviados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, cuando el superavit lo permite algunos de los socios concurren a cursos de capacitación en institutos privados.
Campichuelo atravesó un proceso de transición y de lucha, pero que no fue conflictivo, lo que la diferencia de los casos actuales. Zanon, Brukman, y Zanello entre otros ejemplos intentan a través de la toma y la resistencia, recuperar la fábrica bajo control obrero de manera que todas las decisiones sean tomadas por todos los miembros de la empresa, generando la máxima horizontalidad.
Lo que permitió su permanencia durante estos once años fue precisamente la unión entre los socios; a lo que se le suma el compromiso en esta lucha y la fé en su propio trabajo llevó a que la fábrica no sea sólo rescatada de la quiebra, sino que esté hoy en el mercado compitiendo exitosamente con otras empresas gráficas.
A partir de la realización de este trabajo y del análisis de todos estos hechos, nos podríamos plantear un nuevo problema macro, que se resolvería en una próxima investigación:
• ¿Cómo este tipo de fábricas se convierten en un ejemplo de producción a seguir, para solucionar el problema del desempleo?

Bibliografía
 Alcira Argumedo, “El papel de las empresas sociales”, Página/12, 13 de agosto de 2003
 Eduardo Murúa y José Abelli, “Qué hace falta para crear empleo, ”Página/12, 11 de marzo de 2003
 James Petras y Henry Velt Meyer (traducido del sitio de Internet rebelión.org por Gabriela García Cedro), “Perspectivas históricas”, en la revista En Marcha, nº 29, año V, diciembre de 2002.
 Entrevista de W. Uranga y N. Aruguette a Alcira Argumedo, “Se está cuestionando una forma de democracia”, Página /12, 21/02/02.
 James Petras, entrevista Realizada por Pablo Scatizza para www.lafogata.org.
 www.mner.org.ar
 Pasquali A., “Teoría de la comunicación: las implicaciones sociológicas en la información y cultura de masas”.
 Pierre Bourdieu, pensamiento y acción, edit. Libros del zorzal.
 Verónica Gago, “Fábricas recuperadas ¿una política?”.
 Tec. Juan Domingo Montiel (especial para Noticias); “Apuntes sobre empresas recuperadas por los trabajadores en la argentina”; 6/15/2003
 Alfredo Raúl Pucciarelli “¿crisis o decadencia? hipótesis sobre el significado de algunas transformaciones recientes de la sociedad Argentina”.
 Oscar Ranzani, la historia más allá de la noticia, Página/12.
 Héctor Palomino “el movimiento de trabajadores de empresas recuperadas”, Argentina desvertebrada.
 www.lafogata.org
 Apuntes recomendados por la cátedra en cuanto a metodología e investigación (Samaja, Perez Serrano, Vasilachis de Gialdino, etc.)


1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

chicos de la facultad de periodismo, tengo que decir que su propuesta de trabajo es por lo menos intersante. la duda que me queda es si eso se corrobora en el resto de las fabricas recuperadas, ya que lo de campichuelo surge como un caso ejemplar, pero me parece que no llega a cubrir diferentes propuestas para demostrar la veracidad de su hipotesis.
sin embargo la idea es genial!
fRODO!

16 de julio de 2004, 18:05  

Publicar un comentario

<< Home